Eric Doireau - Multi-faceted artist

Without any formal training, answering exclusively to the impulse of restless creativity, he explores the arts with a tranquil curiosity, with an innocence uncontaminated by academic prejudice or commercial bias. On a conscious quest for the most natural means of expression he is the author of a few books, as well as flirting with painting and film. Discovering sculpture through a diversity of shapes, materials and textures, he endeavours to fathom the intricacies of human nature, aiming to reveal its hidden emotions and delving into the mystery of existence with heartfelt enthusiasm. His unclassifiable works manifest a pure, free, untamed, unassuming style in an approach that favours suggestion, an exchange of feelings, over mere beauty. Each and every one of them is a clear invitation to think with the heart. His concept of art goes beyond unidirectional personal creation in that it merely points at the beginning of a journey which the attentive observer, fully involved, should pursue and bring to an end. Through the interaction of both, the oeuvre becomes collective, always alive, constantly moving and in expressive growth. The creations of this young and nevertheless mature sculptor can be pleasing or not, but they are certain never to inspire indifference, moving the spirit with the prodigious magic of the great masters, spurring our six senses into action. Presentation and review by Cayetana Ruiz Román, writer.

Sin formación específica; obedeciendo únicamente al impulso de la inquietud creadora, se pasea por las artes curioseando con tranquilidad, con inocencia incontaminada de prejuicios academicistas o mercantiles. Así escribe algunos libros y coquetea también con la pintura y el cine, en la búsqueda consciente de su medio natural de expresión, antes de dar con él. Hallada la escultura, a través de formas, materiales y texturas diversas, se propone investigar los entresijos de la naturaleza humana, logrando escarvar las emociones escondidas al indagar en los misterios de la existencia con entusiasmo visceral. En sus inclasificables piezas se manifiesta un estilo puro, libre, indómito, impretencioso, que antepone en sus planteamientos la transmisión de sentimientos, la sugerencia, a la propia belleza que sin duda encuentra sin objetivar. Son todas y cada una de ellas clara invitación a reflexionar con el corazón. Su concepto de arte va más allá de la creación personal unidireccional, en la que entiende tan sólo el inicio de un camino que el observador atento, implicado, deberá continuar y completar. A través de la interactividad de ambos, la obra se transforma en colectiva, siempre viva y en constante movimiento y crecimiento expresivo. La creación de este joven, y sin embargo maduro escultor, podrá gustar o no, pero lo cierto es que no inspira indiferencia, pues remueve el espíritu con la magia prodigiosa de los grandes maestros, poniendo nuestros seis sentidos en acción.